Feine Stoffe, ferne Länder – weibliche Vorbilder – matriarchale Arbeitsweise!

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So stelle ich mir matriarchale Arbeitsweise vor: spirituell, traditionell, ökologisch, sozial, zukunftsweisend … ganzheitlich…

https://www.arte.tv/de/videos/058359-005-A/feine-stoffe-ferne-laender/

Dokureihe, in der die Filmemacher Dupuy Chavanat und Jill Coulon Textilwerkstätten auf der ganzen Welt vorstellen. In dieser Folge: Auf der kleinen Insel Iriomote im Südwesten des japanischen Archipels produziert und webt Akiko Ishigaki Bananenfasern, die sie mit Pflanzen aus ihrem Garten oder dem Urwald färbt.

Weltweit gehört sie zu den wenigen Frauen, die ihr jahrhundertealtes Wissen mit Haute Couture und modernem Mode-Design verbinden: Akiko Ishigaki, die auf der kleinen japanischen Insel Iriomote lebt. Akiko ist Färberin und Spinnerin in der dritten Generation. Die 78-Jährige verlässt nur selten ihre Insel, die ihr von den Pflanzenfasern bis zur Farbe alles liefert, was sie für ihre Arbeit braucht. Akiko webt und färbt ihre Stoffe mit den Pflanzen oder Wurzeln, die ihr Mann Kinsei in ihrem Garten oder im Urwald findet. Ihre Gelb-, Rot- und Indigotöne sind von außergewöhnlicher Schönheit. Akiko führt eine Tradition fort, die typisch für die warme und feuchte Insel ist: Sie fertigt luftige Kleidung wie Kimonos aus der Basho-Faserbanane. Akiko vollzieht in Handarbeit mehr als 20 Arbeitsschritte, vom Anpflanzen über das Spinnen bis zum Weben. Die Winde, die Berge und der Ozean bestimmen ihre tägliche Arbeit. Auf dieser Insel kommunizieren Menschen und Götter stillschweigend, hier lebt jeder im Einklang mit der Natur. Jetzt gibt Akiko ihr Wissen an die Weberin Chiaki Maki und den Modeschöpfer Michiyo Masago weiter, die gerade an einer gemeinsamen Kollektion arbeiten. Dabei verrät sie auch einige Geheimnisse aus ihrem Leben.

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Wie das Patriarchat Mutterschaft und die natur-axiomatische Mutter-Kind-Bindung zerstört, um Vaterschaft/Elternschaft zu realisieren wie u. a. es am Beispiel von Cristiano Ronaldo zu sehen ist.

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Deutsche Übersetzung ganz unten

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Cristiano Ronaldo,
la mujer no es una fábrica

Kajsa Ekis Ekman

Cuando Cristiano Ronaldo confirmó a través de su cuenta Instagram que había sido padre de dos mellizos, recibió más de 8 millones “me gusta”, 290 300 artículos fueron publicados sobre el tema mundialmente, 71 000 de ellos conteniendo la frase “muy feliz”. Sólo había una cosa que no apareció en ninguna parte: el nombre de la madre. ¿Quién es? ¿Cómo fue su embarazo y cómo se siente tras el parto? ¿Cuántas veces al día piensa en sus hijos que nunca más verá? Ronaldo ni la menciona, y la única cosa que se sabe de ella es que es norteamericana y que recibió 200 000 euros por los bebés.

En el debate sobre la subrogación esto es típico. En los medios de comunicación se habla de subrogación como una manera de tener hijos y no una manera de perderlos, a pesar de ser eso lo que separa la subrogación de toda otra forma de reproducirse.

La perspectiva mediática es generalmente la de los compradores; sus sentimientos, sus deseos (frecuentemente llamados “necesidades”) abundan. Las madres siguen siendo anónimas, como si fueran trabajadoras en una fábrica de bebés. Tan anónimas a veces que ni los hijos llegan a saber quiénes son. Como el hijo anterior del mismo Ronaldo. Su hermana confiesa en una entrevista que le han ocultado sus orígenes: “nosotros decimos que su madre está de viaje. Él no pide más. Una vez le dijimos que estaba en el cielo”.

Nadie parece alzar la voz para decir lo obvio: esto es un flagrante delito contra los derechos de las mujeres y los niños. Según el artículo 7 de la Convención sobre los Derechos del Niño, cada niño tiene derecho a sus padres. La maternidad subrogada, sea pagada o altruista, viola este derecho fundamental. En la subrogación los hijos pierden a su madre y las madres pierden a sus hijos. No es añadir, es quitar, y, como esto es una industria (no hay que dejarse engañar por los románticos poemas de mujeres generosas que lo hacen gratis – la subrogación altruista no llega ni al 2% de los casos) las razones son económicas. Hablemos claramente: la subrogación es una venta de bebés. Los ricos compran, las pobres venden. No hay nada progresista ni posmoderno de esta práctica: es la misma vieja explotación de la mujer y de los pobres.

Llevo desde 2006 estudiando lo que prefiero llamar vientres de alquiler, he visto crecer esta industria y los escándalos que cada día son más frecuentes. Como el billonario japonés que llegó a tener 16 niños de diferentes clínicas tailandesas – quiso llegar a 100. ¿Qué iba a hacer un soltero con 100 bebés? Quién sabe. O como la pareja española que se enfadó tanto cuando sus gemelos no fueron de ambos sexos que no quisieron pagar las facturas del hospital. La madre subrogada en cuestión, Kelly Martínez, cuenta: “habían pagado un extra para tener niño y niña y estaban realmente disgustados”. La estresaron tanto que desarrolló preeclampsia, que puede ser mortal. No puedo dejar de pensar que esta pareja actuaba más como clientes decepcionados, que como padres. O cuando las mafias asiáticas descubrieron esta lucrativa industria en 2010, y comenzaron a usar la misma estrategia que en la prostitución: raptar a chicas jóvenes, encerrarlas y usar sus cuerpos. ¿Cuántas parejas europeas han tenido hijos de esas clínicas en Camboya o Tailandia que en realidad eran cárceles?

Estos escándalos no son una excepción que desaparecerá con la regulación. Son más bien síntomas de una industria que convierte la mujer en fábrica, los niños en mercancía y el embarazo en servicio. Son síntomas de un capitalismo sin fronteras – ni geográficas, ni éticas. Se vende hasta la vida misma, y la campaña publicitaria nos dice que se trata de amor y de libertad. Así, se externaliza no solo la producción a países asiáticos, sino también la reproducción. Ahora toda persona de clase media europea puede tener un bebé sin pasar por la molestia de portarlo o de parir: sólo basta transferir tu material genético y una mexicana o ucraniana se queda embarazada en tu lugar. Ella se arriesga, ella engorda, ella vomita, ella siente contracciones, ella pare y ella se queda con las marcas del embarazo. Hace todo lo que hace una madre – pero sin ni siquiera obtener el título.

Se puede estar en contra de los vientres de alquiler desde muchas perspectivas. Para mi, ser feminista significa que no puedo cerrar los ojos ante los profundos rasgos patriarcales de esta industria, donde la maternidad es algo desechable mientras la paternidad se vuelve sagrada. Los vientres de alquiler ponen en práctica las frases de Apolo en la Orestíada: “no es la madre quien engendra al que llama hijo suyo; no es ella sino la nodriza del germen reciente…”. La maternidad subrogada explota la madre y luego la niega. Quien habla de subrogación como expresión de autonomía no ha visto los contratos, donde se anula justamente esa autonomía. ¿Quién decide sobre hormonas, tratamientos, abortos, amniocentesis y el derecho de tener sexo o no? Desde que se firma el contrato, los compradores. No la mujer.

Ser marxista, además, me lleva a la conclusión que los vientres de alquiler constituyen el colmo de lo que Georg Lukács llamaba la reificación – la cosificación del ser humano. Aquí, trabajar no se siente como si uno se vendiera – la madre subrogada literalmente se vende. Ella no es el apéndice de la máquina, ella es la máquina. Ella no vende el fruto de su trabajo, vende su propia carne. La maternidad subrogada provoca un cortocircuito inmediato en la teoría sobre la enajenación. Es como si todo otro ejemplo de enajenación fuera una metáfora y éste fuera el verdadero origen de la palabra.

Pero tal vez basta con ser humanista, basta con adherir a los conceptos fundamentales de derechos humanos. Que un ser humano no debe ser comprado ni vendido. Los bebés tampoco, o quizás especialmente no los bebés. Basta aplicar a la práctica de subrogación las leyes que ya tenemos – cosa que curiosamente no se ha hecho hasta ahora. La mayoria de paíese prohiben la venta de personas, sin embargo los filósofos han hecho un buen trabajo convenciendonos que los vientres de alquilér es otra cosa. Pero sí, los últimos años más y más países han optado por prohibir la práctica. India, Tailandia, Cambodia y México han legislado contra la industria, y el último país en preparar una prohibición es el mío, Suecia, donde una encuesta oficial establece que la maternidad subrogada constituye un riesgo demasiado alto para mujeres y niños para valer la pena. Recordamos también que el Parlamento Europeo “condena la práctica de la subrogación, que socava la dignidad humana de la mujer dado que su cuerpo y sus funciones reproductivas son usadas como una mercancía.” Espero que España siga el mismo camino. La lucha contra los vientres de alquilér será la proxima gran batalla feminista: si no la ganamos, nos espera el verdadero Cuento de la Criada.

Kajsa Ekis Ekman: Being and Being Bought: Prostitution, Surrogacy and the Split Self.

El Viejo Topo.

Top image: kit4na via flickr (CC BY-SA 2.0)

 

Cristiano Ronaldo:
A Woman Is Not A Factory

by Kajsa Ekis Ekman

When Cristiano Ronaldo confirmed through his Instagram account that he had been the father of twins, he received more than 8 million „likes,“ and 290,300 articles were published on the subject worldwide, 71,000 of them containing the phrase „very happy.“ There was only one thing that did not appear anywhere: the mother’s name. Who? How was your pregnancy and how do you feel after birth? How many times a day do you think about your children you will never see again? Ronaldo does not mention it, and the only thing that is known about her is that she is American and that she received €200,000 for the babies.

In the debate on surrogacy this is typical. In the media there is talk of surrogacy as a way to have children, not a way to lose them, despite the fact that this is what separates surrogacy from any other way of reproducing.

The media perspective is generally that of the buyers—their feelings, their desires (often called „needs“) abound. Mothers remain anonymous, as if they were workers in a baby factory. Sometimes they remain so anonymous that children do not even know who they are. Like the previous son of Ronaldo. His sister confesses in an interview that her origins have been hidden: „We say that his mother is traveling. He does not ask for more. We told him once that she was in heaven.“

No one seems to raise their voice to say the obvious: this is a blatant crime against the rights of women and children. According to Article 7 of the Convention on the Rights of the Child, each child has the right to his or her parents. Surrogate motherhood, whether paid or altruistic, violates this fundamental right. In surrogacy, children lose their mothers, and mothers lose their children. It is not to add, it is to remove. And, as this is an industry (do not be fooled by the romantic poems of generous women who do it for free—altruistic surrogacy does not account for even 2% of cases) the reasons are economic. Let me be perfectly clear: surrogacy is the sale of babies. The rich buy, the poor sell. There is nothing progressive or postmodern about this practice: it is the same old exploitation of women and the poor.

I have been studying what I prefer to call renting wombs since 2006. I have seen this industry grow, and scandals are becoming more frequent every day. Like the Japanese billionaire who got 16 children from different Thai clinics—he wanted to get 100. What would a bachelor with 100 babies do? Who knows. Or like the Spanish couple who got so angry when their twins were not of both sexes that they refused to pay the surrogate mother’s hospital bills. The surrogate, Kelly Martinez, says, „They had paid extra to have both a boy and a girl and they were really upset.“ They stressed Martinez so much that she developed preeclampsia, which can be deadly. I cannot help thinking that this couple acted more like disappointed customers than parents. Or when Asian mafias discovered this lucrative industry in 2010, and began to use the same strategies as in prostitution: abducting young girls, locking them up, and using their bodies. How many European couples have had children from clinics in Cambodia or Thailand that were actually prisons?

These scandals are not exceptions that will disappear with regulation. They are instead symptoms of an industry that turns women into factories, children into merchandise, and pregnancy into service. They are symptoms of capitalism without boundaries—neither geographical nor ethical. It is selling even life itself, but the advertising campaigns tell us that it is about love and freedom. Thus, not only is production exported to Asian countries, but also reproduction. Now, anyone in the European middle class can have a baby without going through the trouble of carrying a pregnancy or giving birth: simply transfer your genetic material and a Mexican or Ukrainian gets pregnant in your place. She bears the physical risks, she gains weight, she vomits, she feels the contractions, her life is interrupted, and she marks each stage of the pregnancy. She does everything a mother does—but without even getting the title.

You can be against renting wombs from many perspectives. For me, being a feminist means that I cannot close my eyes to the deep patriarchal features of this industry where motherhood is something disposable while parenthood becomes sacred. The rental wombs put into practice the words of Apollo in the Orestíada: „it is not the mother who begets the one he calls his son; it is not she but the nurse of the new seed . . .“ The surrogate mother is exploited by the mother and then denied by her. Whoever speaks of surrogacy as an expression of autonomy has not seen the contracts where autonomy is annulled with precision. Who decides on what hormones are taken, what treatments are undergone, if an abortion is to be performed, whether an amniocentesis will be done, and even whether to have sex or not? After the contract is signed, the buyers. Not the woman.

Being a Marxist, moreover, leads me to the conclusion that renting wombs are the height of what Georg Lukács called reification—the objectification of a human being. Here, while labor does not feel as if one were sold—the surrogate mother, however, is literally sold. She is not the appendage of the machine, she is the machine. She does not sell the fruit of her labor, she sells her own flesh. Surrogate motherhood causes an immediate short-circuit in the theory of alienation. It is as if every other example of alienation were a metaphor and this is the true origin of the word.

But perhaps it is enough to be a humanist; it is enough to adhere to the fundamental concepts of human rights: that a human being should not be bought or sold. Neither should babies be sold. Or maybe, especially not babies. It is enough to apply to the practice of surrogacy the laws that we already have—something that, curiously, has not been done yet. The majority of countries prohibit the sale of people, however, the philosophers have done a good job convincing us that rental wombs are something else. But yes, in recent years more and more countries have chosen to ban the practice. India, Thailand, Cambodia, and Mexico have legislated against this industry. The latest country to prepare a ban is mine, Sweden, where an official survey states that surrogate motherhood poses too high a risk for women and children. Recall also that the European Parliament „condemns the practice of surrogacy, which undermines the human dignity of women, since their bodies and reproductive functions are used as commodities.“ I hope that Spain follows the same path. The fight against surrogacy will be the next great feminist battle. If we do not win, the real Handmaid’s Tale awaits us.

Kajsa Ekis Ekman is a Swedish journalist, writer and activist. Among her books is Being and Being Bought: Prostitution, Surrogacy and the Split Self.

This article originally appeared in El Viejo Topo.

Deutsche Übersetzung (GiselaWeber)

Als Cristiano Ronaldo durch sein Instagram-Konto bestätigte, dass er der Vater von Zwillingen sei, erhielt er mehr als 8 Millionen „Likes“ und 290.300 Artikel wurden weltweit veröffentlicht, davon 71.000 mit dem Ausdruck „sehr glücklich“. Es gab nur eine Sache, die nirgendwo auftauchte: der Name der Mutter. Wer? Wie war deine Schwangerschaft und wie fühlst du dich nach der Geburt? Wie oft am Tag denkst du an deine Kinder, die du nie wieder sehen wirst? Ronaldo erwähnt es nicht, und das einzige, was über sie bekannt ist, ist, dass sie Amerikanerin ist und dass sie 200.000 € für die Babys erhalten hat.

In der Debatte über Leihmutterschaft ist das typisch. In den Medien ist die Rede von Leihmutterschaft als ein Weg, um Kinder zu haben, nicht eine Möglichkeit, sie zu verlieren, trotz der Tatsache, dass dies die offensichtliche Zäsur ist, die Leihmutterschaft von jeder anderen Art der Reproduktion trennt.

Die Medienperspektive ist in der Regel die der Käufer – ihre Gefühle, ihre Wünsche (oft als „Bedürfnisse“ bezeichnet) überwiegen. Mütter bleiben anonym, als wären sie Arbeiter in einer Babyfabrik. Manchmal bleiben sie so anonym, dass Kinder nicht einmal wissen, wer sie sind. Wie der vorherige Sohn von Ronaldo. Seine Schwester gesteht in einem Interview, dass ihre Ursprünge verborgen sind: „Wir sagen, dass seine Mutter verreist ist, er (Sohn) fragt nicht mehr, wir haben ihm gesagt, dass sie im Himmel ist.“
Niemand scheint seine Stimme zu erheben, um das Offensichtliche zu sagen: Das ist ein eklatantes Verbrechen gegen die Rechte von Frauen und Kindern. Nach Artikel 7 des Übereinkommens über die Rechte des Kindes hat jedes Kind das Recht auf seine Eltern. Leihmutterschaft, ob bezahlt oder altruistisch, verletzt dieses Grundrecht.

 In Leihmutterschaft verlieren Kinder ihre Mütter, und Mütter verlieren ihre Kinder. Es ist nicht zu akzeptieren, es ist zu vermeiden. Und da dies eine Industrie ist (ohne sich von den romantischen Gedichten von großzügigen Frauen täuschen zu lassen, die es angeblich für frei-altruistische Leihmutterschaft tun, macht es nicht einmal 2% der Fälle aus), sind die Gründe wirtschaftlich. Lass mich ganz klar sein: Leihmutterschaft ist der Verkauf von Babys. Die Reichen kaufen, die Armen verkaufen. Es gibt nichts Progressives oder Postmodernes an dieser  Praxis: es ist die gleiche alte Ausbeutung von Frauen und Armen.

Seit 2006 habe ich, was ich lieber Miete von Gebärmüttern nenne, studiert. Ich habe diese Branche wachsen gesehen und die gleichzeitige tagtägliche Anhäufung von Skandalen.

Wie der japanische Milliardär, der 16 Kinder aus verschiedenen Thai-Kliniken bekam, der 100 bekommen wollte. Was soll ein Junggeselle mit 100 Babys machen? Wer weiß? Oder wie das spanische Paar, das so wütend wurde, als ihre Zwillinge nicht von beiden Geschlechtern waren, dass sie sich weigerten, die Krankenhausrechnungen der Leihmutter zu bezahlen. Die Leihmutter, Kelly Martinez, sagt: „Sie hatten extra bezahlt, um sowohl einen Jungen als auch ein Mädchen zu bekommen, und sie waren wirklich verärgert.“ Sie überlasteten Martinez so sehr mit Vorwürfen, dass sie eine Präeklampsie entwickelte, die tödlich sein kann. Ich kann nicht umhin zu denken, dass dieses Paar mehr wie enttäuschte Kunden gehandelt hat und nicht wie Eltern. Oder wenn asiatische Mafias diese lukrative Industrie im Jahr 2010 entdeckten und begannen, die gleichen Strategien wie in der Prostitution zu verwenden: junge Mädchen zu entführen, sie einzusperren und ihre Körper zu benutzen. Wie viele europäische Paare haben/bekamen Kinder aus Kliniken in Kambodscha oder Thailand, die eigentlich Gefängnisse waren?

Diese Skandale sind keine Ausnahmen, die durch Regulierung verschwinden könnten. Sie sind stattdessen Symptome einer Branche, die Frauen in Fabriken, Kinder in Waren und Schwangerschaft in Dienstleistungen transformiert. Sie sind Symptome des Kapitalismus ohne Grenzen – weder geographisch noch ethisch. Es wird sogar das Leben selbst verkauft, aber die Werbekampagnen spielen uns vor, dass es um Liebe und Freiheit geht. So wird nicht nur die Produktion in asiatische Länder exportiert, sondern auch die Reproduktion. Jetzt kann jeder in der europäischen Mittelklasse ein Baby haben, ohne die Mühe auf sich zu nehmen, eine Schwangerschaft auszutragen oder selbst zu gebären. Man lässt gebären: Du brauchst einfach nur dein genetisches Material zu transferieren und eine Mexikanerin oder Ukrainerin wird an deiner Stelle schwanger. Sie trägt die physischen Risiken, sie gewinnt an Gewicht, sie erbricht, sie fühlt die Kontraktionen, ihr Leben ist unterbrochen, und sie markiert jede Phase der Schwangerschaft. Sie tut alles, was eine Mutter tut – aber ohne den „Titel“ zu bekommen.

Man kann gegen das Mieten von Gebärmüttern sein aus vielen Perspektiven. Für mich bedeutet Feministin, dass ich meine Augen nicht vor der zutiefst patriarchalischen Fremdbestimmung dieser Branche schließen kann, wo die Mutterschaft zur Disposition steht, wohingegen die Elternschaft heilig wird, weil es a priori um Vaterschaft geht. Die Vermietung von Gebärmüttern hat die Worte von Apollo in der Orestiada in die Tat umgesetzt: „Es ist nicht die Mutter, die den, den er seinen Sohn nennt, hervorbringt, sondern sie ist nur die Amme des neuen Samens …“ Die Leihmutter wird von den angehenden  Eltern ausgenutzt und dann von ihnen verleugnet. Wer von Leihmutterschaft als Ausdruck der Autonomie spricht, hat die Verträge nicht gesehen, in denen die Autonomie mit Präzision annulliert wird. Wer entscheidet, welche Hormone genommen werden, welche Behandlungen angewandt werden, wenn eine Abtreibung durchgeführt werden soll, ob eine Amniozentese durchgeführt wird und sogar ob die Frau Sex haben darf oder nicht? Nachdem der Vertrag unterzeichnet ist, sind ausnahmslos die Käufer die Entscheider – nicht die Frau.

Marxistin zu sein, führt mich darüber hinaus zu der Schlussfolgerung, dass die Leihmutterschaft die Zuspitzung von dem ist, was Georg Lukács die Verdinglichung nannte, die Objektivierung eines Menschen. Hier, während die Arbeit sich nicht anfühlt, als ob man verkauft würde – ist die Leihmutter aber buchstäblich verkauft. Sie ist nicht das Anhängsel der Maschine, sie ist selbst die Maschine. Sie verkauft nicht die Frucht ihrer Arbeit, sie verkauft ihr eigenes Fleisch. Leihmutterschaft verursacht einen unmittelbaren Kurzschluss in der Theorie der Entfremdung. Es ist, als ob jedes andere Beispiel der Entfremdung eine Metapher sei und Leihmutterschaft der wahre Ursprung des Wortes sei.

Aber vielleicht reicht es, ein Humanist zu sein. Es genügt, sich an die grundlegenden Konzepte der Menschenrechte zu halten, dass ein Mensch nicht gekauft oder verkauft werden darf. Noch sollten Babys verkauft werden. Oder vielleicht, vor allem nicht Babys. Es genügt, auf die Praxis der Leihmutterschaft die Gesetze anzuwenden, die wir bereits haben – etwas, was seltsamerweise noch nicht geschehen ist. Die Mehrheit der Länder verbietet den Verkauf von Menschen, aber spitzfindige Philosophen erarbeiten einen Unterschied zwischen Vermietungsfrauen und nicht leiblichen Müttern.

Aber ja, in den letzten Jahren haben sich immer mehr Länder dafür entschieden, die Praxis zu verbieten. Indien, Thailand, Kambodscha und Mexiko haben eine Gesetzgebung gegen diese Branche erlassen. Das jüngste Land, das ein Verbot vorbereitet, ist mein Schweden, wo eine offizielle Umfrage besagt, dass die Leihmutterschaft ein zu hohes Risiko für Frauen und Kinder darstellt. Ich erinnere auch daran, dass das Europäische Parlament „die Praxis der Leihmutterschaft verurteilt, die die Menschenwürde der Frauen untergräbt, da ihre Körper und Fortpflanzungsfunktionen als Rohstoffe verwendet werden“. Ich hoffe, dass Spanien dem gleichen Weg folgt. Der Kampf gegen Leihmutterschaft wird die nächste große feministische Schlacht sein. Wenn wir nicht gewinnen, erwartet uns die echte „Handmaid’s Tale“.

Kajsa Ekis Ekman ist eine schwedische´ Journalistin, Schriftstellerin und Aktivistin. Being and Being Bought: Prostitution, Surrogacy and the Split Self.

Dieser Artikel erschien ursprünglich in El Viejo Topo.

STOPPEN-SIE-LEIHMUTTERSCHAFT-JETZT-KAMPAGNE

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STATEMENT:

Wir sind Frauen und Männer unterschiedlicher ethnischer, religiöser, kultureller und sozioökonomischer Herkunft aus allen Regionen der Welt. Wir kommen zusammen, um unsere gemeinsame Sorge für Frauen und Kinder, die durch Leihmutterschafts-Verträge oder Schwangerschafts- Arrangements ausgenutzt werden.

Gemeinsam bestätigen wir die tiefe Sehnsucht vieler Menschen, Eltern sein zu wollen. Doch wie bei den meisten Wünschen muss es Grenzen geben. Die Menschenrechte stellen einen wichtigen Marker dar, um zu ermitteln, welche Grenzen gesetzt werden sollten. Wir glauben, dass Leihmutterschaft gestoppt werden sollte, weil sie ein Missbrauch der Menschenrechte von Frauen und Kindern ist.

Leihmutterschaft hängt oft von der Ausbeutung ärmerer Frauen ab. In vielen Fällen sind es die Armen, die verkaufen müssen und die Reichen, die sich leisten können, zu kaufen. Diese ungleichen Transaktionen führen zu einer Zustimmung, die unter-informiert ist, wenn nicht uninformiert, zu niedriger Zahlung, Zwang, schlechter Gesundheitsversorgung und schweren Risiken für die kurz- und langfristige Gesundheit von Frauen, die Surrogat-Schwangerschaften ausführen.

Der medizinische Prozeß für Leihmutterschaft bringt Risiken für die Leihmutter, die jungen Frauen, die ihre Eier verkaufen, und die Kinder, die über die unterstützten fortpflanzungsfähigen Technologien geboren wurden, mit sich. Die Risiken für Frauen beinhalten das Eierstock-Hyper-Stimulationssyndrom (OHSS), die Eierstock-Torsion, die Ovarialzysten, die chronischen Beckenschmerzen, die vorzeitige Menopause, den Verlust der Fruchtbarkeit, die Reproduktionskarzinome, die Blutgerinnsel, die Nierenerkrankung, den Schlaganfall und in einigen Fällen den Tod. Frauen, die mit Eiern von einer anderen Frau schwanger werden, haben ein höheres Risiko für Präeklampsie und hohen Blutdruck.

Kinder, die aus assistierten Fortpflanzungstechnologien geboren sind, die gewöhnlich in Leihmutterschaft eingesetzt werden, stehen auch vor gesundheitlichen Risiken, dazu gehören: Frühgeburt, Totgeburt, niedriges Geburtsgewicht, fetale Anomalien und höherer Blutdruck.

Eine Surrogat-Schwangerschaft trennt absichtlich die natürliche mütterliche Bindung, die in der Schwangerschaft stattfindet – eine Anleihe, die medizinischen Fachleute konsequent fordern und fördern. Die naturgegebene Bindung zwischen Mutter und Kind ist unbestreitbar und unvergleichlich intim, und wenn sie getrennt wird, hat es nachhaltige Auswirkungen auf die emotionale Verfasstheit von beiden. An Orten, wo Leihmutterschaft legalisiert wird, wird dieser potenzielle Schaden institutionalisiert.

Wir glauben, dass die Praxis der kommerziellen Leihmutterschaft von dem Kauf und Verkauf von Kindern nicht zu unterscheiden ist. Auch wenn nicht kommerziell (dh unbezahlt oder „altruistisch“) jede Praxis, die Frauen und Kinder solchen Risiken unterwirft, muss verboten werden.

Keiner hat ein Recht auf ein Kind, ob sie heterosexuell, homosexuell oder einzeln sind.

Wir stehen zusammen und bitten die nationalen Regierungen der Welt und die Führer der internationalen Gemeinschaft, zusammenzuarbeiten, um diese Praxis zu beenden und die Leihmutterschaft jetzt zu beenden.

http://www.StopSurrogacyNow.com

[Unterschrift]

NZZ: «Es gibt Wichtigeres als die Frauenfrage.»

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Mein Kommentar:

Ob die Quote das Geschlechter-Dilemma lösen kann, steht in den Sternen, solange Führung Kompetenz bedeutet und nicht soziale Verantwortung.

Das wesentliche Problem war und ist das H e r r schaftsproblem, welches schon qua Definition sexistisch und elitär ist. Wie uns die geschichtliche und interdisziplinäre Erfahrung, seit der Patriarchalisierung vor 5000 – 6000 zeigt, lässt sich mit dem patriarchalen Führungsanspruch kein Problem lösen.
Im Gegenteil Herrschaft und Patriarchat sind die Ursache aller Dilemmata, weil sie die Menschheit in Herrscher und Beherrschte spaltet und unilaterale sexistische Überlegenheitsansprüche stellt auf Kosten der anderen Hälfte der Menschheit.

Meiner Meinung nach, ist das patriarchal erschaffene Geschlechterdilemma eines der vordringlichsten Aufgaben überhaupt. Auf der Führungsebene ist dieses Problem nicht zu lösen ohne einerseits neue Eliten zu generieren und andererseits nicht ohne neue Prekariate zu erschaffen.

Mit Herrschaft lässt sich die naturgegebene Welt nicht bewahren, weil Herrschaft das Agens für Spaltung, Beherrschung, Ausbeutung und Zerstörung aller Naturgegebenheiten ist wegen seines Anspruchs auf Überlegenheit über Natur, Mensch (Frau) und Erde. Wobei der Gottesglaube immer als wesentliches Instrument, als Rechtfertigung und als Krücke gedient hat/dient.

Geschlechter sollten als Ergänzung zueinander gesehen werden und nicht als kompetitive Gegner. Deshalb muss ein grundsätzlicher Paradigmenwechsel her auf jeder Ebene.

https://www.infosperber.ch/Artikel/Sexismus/Bundesratswahl-Gender

Lilith, die Urgöttin der Horiter, Hurriter

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In den altorientalischen Sprachen, die keine Vokale haben, bleibt vom Wort für Göttin Al-Lat nur das ›Gerüst‹ LLT, das haben die Bibelschreiber mit LiLiT übersetzt, noch ein H angehängt und verteufelt. Ähnliches sehen wir bei ST, Set, ägyptisch Frau, Dame und Göttin I-Set/A-Set. Vermännlicht und verteufelt mit einem H angehängt wird sie so zum bösen Seth.

Dies aus meinem Hurriter-Artikel »Unter dem Namen Al-Lat wurde die Göttin als Mutter der Hurriter schon zweieinhalbtausend Jahre vor Mohammed im südmesopotamischen Ur verehrt; im 2. Jahrtausend ist sie im Nahen und Mittleren Osten belegt.

In dieser Zeit zog Abraham, der auch als Stammvater Mohammeds und des Islam gilt, von Ur nach Haran.

Damit ist möglicherweise nachweisbar, dass vor ihrer Vermännlichung durch Mohammed – der aus dem Stamm der Horiter/Qurai stammt -, schon Abraham die Göttin bekannt war. In dieser Zeit hatten die Hurriter in Haran, der Stadt der Arier, engen Kontakt mit den Ariern aus dem iranischen Hochland. Abraham und Mohammed dürften beide zum mächtigen Stamm der Hurriter gehört haben.

Die aggressivste Gruppe von Eroberern waren wohl tatsächlich die Horiter, Hurriter, Hurri, Horim, Churriter, Churri, Kurriter, Koreschiten, Qur, Qurai, Quraisch, die sich mit den Ariern aus dem Iran verbündet hatten. Sowohl Abraham als auch Mohammed gehörten zum Großstamm der Horiter. Die Horiter unternahmen ihre Überfälle und Eroberungszüge bis nach Südarabien und Ägypten. In Ägypten wurden sie als ›Shemsu-Hor‹, als horitische Schmiede bekannt.“ Doris Wolf

 

Die Lüge vom Krieg, den es ›schon-immer‹ gegeben hat (Doris Wolf)

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Aus dem Inhalt:

  • Die Propaganda des Patriarchats: ›Kriege gab es ›schon-immer‹
  • Eine Ausstellung in Halle zum Thema Krieg macht es deutlich:
    Während 98 Prozent der Menschheitsgeschichte gab es keine Kriege!
  • Davon wollen unsere Regierenden und Profiteure des Waffengeschäftes nichts wissen
  • Haben Männer ›aggressive Erbanlagen‹, gar ein ›Killer-Gen‹?
  • Für Gott und Vaterland
  • Rechtfertigung von Gewalt und Krieg mit der Bibel
  • Kriege sind nicht Schicksal – Kriege werden gemacht
  • Gewaltlosigkeit ist eine Sache der Erziehung
  • Das Patriarchat ist der Vater des Krieges
  • ›Wirtschaftsmotor Krieg‹ : Eine erschreckende Bilanz
  • Das kriegslüsterne und machtgierige Patriarchat eroberte die Welt

Kriege zu führen ist keine Lösung um Konflikte zu lösen.
Jeder Krieg ist ein Verbrechen gegen die Menschlichkeit.
Ist ein Mangel an Intelligenz und Diplomatie.
Gewalt erzeugt Gegengewalt.

Die Propaganda des Patriarchats: ›Kriege gab es ›schon-immer‹

Die Propaganda der Kriegstreiber ist eine der großen Lügen des kriegslüsternen Patriarchats. Kriege sind die schauerlichste, verlogenste, und dümmste ›Ausrede‹, um ›den Frieden zu sichern‹. Es geht immer um Hass, Mordlust, Vertreibung, Zerstörung und Raubgier. »Vergangenheit ist der Stoff aus dem die Gegenwart gemacht ist und wenn man sich ihr nicht stellt, wird aus ihr möglicherweise auch die Zukunft zusammengesetzt. Eine Horrorvorstellung, denkt man an die Kriege, die uns heutigen Westeuropäern erspart geblieben sind.« Dies sagt der Panorama-Kurator Wieland Speck zur Einführung des preisgekrönen Films ›Circle‹ (arte Dezember 2016).
»Weniger Glück hatten die Osteuropäer aus Ex-Jugoslawien. Die Ereignisse vor kaum mehr als 20 Jahren bleiben zu Lebzeiten lebendig. Dass aus einer befriedeten Welt, in der die unterschiedlichsten Religionen lediglich kulturelle Randnotizen waren eine segregierte, hasserfüllte werden könnte, schien unvorstellbar und wurde doch in Windeseile blutige Wirklichkeit. Hass scheint scheint sich leichter evozieren zu lassen, geht mit der nötigen Propaganda schneller aufzubauen als Liebe. Gewalttätigkeit, der Zerstörungsgenuss der Gewaltmänner und die Abwesenheit von Moral sind nicht Kriegsfolgen sondern nichts anderes als deren Ursache.« (›Circles‹, Film zum Bosnien-Krieg von Srdan Golubovic, Regie, Srdan Golubovic, Srdjan Koljevic, Melina Pota Koljevic, Drehbuch, 2013)

»In dem wechselnd von Regen- und Trockenperioden charakterisierten nordafrikanischen Raum lassen sich Spuren menschlicher Besiedlung bis um 2 Millionen Jahre nachweisen. Lange bevor das Niltal selbst, noch von regelmäßigen Hochwassern durchströmt, bewohnbar wurde, siedelten hoch an den Talrändern Menschen, deren Existenz in den von ihnen gefertigten und benutzten Feuersteingeräten nachweisbar ist.« (Dietrich Wildung ›Ägypten vor den Pyramiden‹ 1981, S. 8). Diese 2 Millionen Jahre waren absolut friedlich. Es war die Zeit der Mütter, der Matriarchinnen, der natürlichen, gewaltfreien, weiblichen Dominanz. Frauen waren als das lebenspendende Prinzip, als Garantinnen für den Fortbestand und die Erhaltung des mütterlichen Blutclans der respektierte, geliebte und verehrte Mittelpunkt der Sippe. Die Katastrophe begann mit dem Patriarchat. Der Grund für die Entstehung der ›Herrschaft der Väter‹ hat zu tun mit der Entdeckung der Viehzüchter und der Rolle der Stiere bei der Zucht. (s. ›Die Entdeckung der Vaterschaft‹)

Erst jüngere Forschungen brachten es an den Tag: ›Das Zeitalter des Schreckens‹ begann nach zwei Millionen Jahren des Friedens erst vor 5500 Jahren mit dem Patriarchat am Beginn der Bronzezeit. (›Der erste Krieg der Weltgeschichte‹)

Eine Ausstellung in Halle zum Thema Krieg macht es deutlich:
Während 98 Prozent der Menschheitsgeschichte gab es keine Kriege!

›Krieg – eine archäologische Spurensuche‹ …. Doris Wolf

 

http://www.doriswolf.com/wp/die-patriarchale-luge-vom-krieg-den-es-schon-immer-gegeben-hat/

Nicht zu leugnen: 5000 Jahre Patriarchat – eine katastrophale Bilanz

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Aus dem Inhalt:

  • 65 Millionen Menschen auf der Flucht!
  • Das Patriarchat ist indoeuropäisch/arischen Ursprungs
  • Die Mehrheit der Menschen glaubt, das Patriarchat sei ein Naturgesetz und von ›Gottes Gnaden‹
  • Das Patriarchat: eine gnadenlose Kriegskultur
  • Der patriarchale Mann überschätzt sich und glaubt an seine ›natürliche‹ Überlegenheit
  • Der patriarchale Mann wurde zur Gefahr für Frauen und Kinder
  • Der Einfluss der Patriarchalisierung auf die Beziehung von Frau und Mann
  • Die patriarchale Familie, in der die Frau zu schweigen und zu dulden hat, ist die Brutstätte männlicher Gewalt-Herr-schaft
  • Patriarchat und Faschismus
  • Intelligenz und Gewalterziehung – eine aufschlussreiche Hirnforschung
  • Ängste und Ohnmacht patriarchaler Männer
  • Die Saat der patriarchalen Gewalt ist in erschreckendem Masse aufgegangen
  • Die katastrophale Bilanz kann nicht geleugnet werden

65 Millionen Menschen auf der Flucht!

Als der europäische Kolonialismus blühte, häufte der Westen durch Unterdrückung, Versklavung, Ausbeutung, Folter und Mord Macht und Kapital an. Die kolonisierten Völker verarmten und stehen heute als Kriegs- und Wirtschaftsflüchtlinge, durch Gewalt und Hunger an Leib und Leben bedroht, vor unseren verschlossenen Grenzen und Herzen. ›We are here, because you were there‹, war auf einer Demo von Indern in London zu lesen. Anfangs 2015 spricht man von 260 Kriegen seit 1945, von 55 Millionen Flüchtlingen, Mitte 2015 bereits von 60 Millionen. 2016 ist die Zahl auf 65 Millionen angestiegen und abertausenden Ertrunkenen im Mittelmeer. Die Erinnerung an die Schuld von Kolonialismus und Sklaverei wird verdrängt und pervertiert in Rassismus und Fremdenhass, der heute in vielen Ländern grassiert. Eine bittere Bilanz.

»Männerbünde (kriegerische Schwurgemeinschaften) waren ein zentrales Merkmal aller alten indoeuropäischen Kulturen.« (Kris Kershaw)

Das Patriarchat ist indoeuropäisch/arischen Ursprungs

Das Patriarchat nahm seinen Anfang bei den Indo-Europäern, primitiven, nomadisierenden Schafhirten, Rinder- und Pferdezüchtern in den südrussischen Steppen. Sie hatten den männlichen Anteil bei der Zeugung entdeckt, was sie zu den ersten anerkannten Vätern (Patriarchen) machte und bei ihnen größenwahnsinnige Ansprüche auslöste. Sie sahen sich als ›Schöpfer der Welt‹, die nun ihnen gehören sollte, drängten immer mehr an die Macht und begannen die Frauen aus ihren leitenden Positionen zu verdrängen und männliche Werte einzuführen. Junge unverheiratete Männer organisierten sich in kriegerischen Männerbünden; Ruhm und Ehre galten ihnen als höchste Errungenschaften. (s. auch ›Wer war Menes‹?) Sukzessive eroberten sie die Länder der damaligen Zeit; im Süden bis nach Ägypten. Die kriegerischen Überfälle wurden für sie zum wichtigsten Mittel, sich Macht über die matriarchalen Siedlungen und Städte  – und damit über Frauen, Tiere, Landbesitz und Reichtum – zu verschaffen, denn Land und Besitz lagen in den weltweiten matriarchalen Kulturen in den Händen der Frauen.
Kriege wurden als Aufstand gegen die Frauenkultur, aus Lust am Abenteuer, aus Langeweile, aus Rebellion, aus Lust am Töten und zum Zwecke der Eroberung von Ländern, mit all ihren Schätzen, dem Boden, den Menschen und dem Vieh geführt und als Mittel der Machterhaltung insti­tutionali­siert. Zur Kriegsbeute gehörten immer auch Menschen. Frauen, Männer und Kinder, die versklavt, missbraucht und ausgebeutet wurden.

Die Mehrheit der Menschen glaubt, das Patriarchat sei ein Naturgesetz und von ›Gottes Gnaden‹

Menschen lassen sich verführen, beeinflussen, manipulieren, beherrschen, korrumpieren, instrumentalisieren und sogar erpressen, durch geschickte politische und religiöse Propaganda. Auch die Medien stehen im Dienst der patriarchalen Strippenzieher, der Waffenschieber, der Kriegstreiber, Profiteure und Diktatoren, der Propagandamaschinerie der Meinungsmacher an der Macht.

Die allmähliche Patriarchalisierung der Welt war ein langer Prozess, der dazu führte, »dass eine männerbeherrschte, gewalttätige und hierarchische Gesellschaftsordnung mit der Zeit nicht nur als normal, sondern sogar als die einzig richtige aufgefasst wurde.« (Riane Eisler ›Von der Herrschaft zur Partnerschaft – Weibliches und männliches Prinzip in der Geschichte‹ 1989, S. 58)
Die meisten Menschen sind davon überzeugt, dass es-schon-immer so war, dass die Männer die Welt seit jeher beherrschten, dass es Kriege schon-immer gegeben habe, dass die Frauen schon-immer dem Manne untertan waren und dass Gott schon-immer ein Mann war. Doch dieser Glaube ist Ideologie, ein Irrtum, ist das verheerende Resultat einer Jahrtausende andauernden patriarchalen Indoktrination, Propaganda, Lüge und Gehirnwäsche. Glauben konditioniert; das Gehirn wird vorformatiert und programmiert. Je früher das geschieht desto nachhaltiger; am besten schon ab dem Kleinkindalter, erst durch den religiösen Einfluss der Mutter, später durch die Weitergabe faschistisch-religiöser Ideologien durch den Vater. Je früher das geschieht, desto tiefer die gefühlsmäßige, gläubige Überzeugung; die Konditionierung wird beinahe unauslöschlich.
Machtgierige Männer in Politik, Wirtschaft und religiösen Institutionen nutzen dieses Wissen. Der im Patriarchat aufgewachsene Mensch ist auf Glauben und Gehorsam gedrillt – er ist willenlos und gefügig gemacht! Wie sollte man sich sonst erklären, dass Diktatoren immer willige Helfershelfer, Bewunderer, willige Folterer, Söldner, Mörder und Schlächter und mehr Mitläufer als Gegner hatten? Wie sollte man verstehen, dass Menschen freiwillig in den Krieg ziehen und sich für Ideen opfern, die von wahnsinnigen Psychopathen ausgedacht wurden und nur dem Erhalt ihrer Macht, ihren Interessen, ihrem Profit  dienen? Wie ergründen, warum die monotheistischen Religionen, trotz ihrer menschenfeindlichen, brutalen Bücher, trotz ihrer Gewalt, ihren Schandtaten und Verbrechen mehr Anhänger und Eiferer als kritische Gegner haben?
Ist es nur, weil es einfacher, bequemer, akzeptierter, ungefährlicher, konform oder Tradition ist? Immanuel Kant setzte Mut voraus, selber zu denken; Mut sich eine eigene Meinung zu bilden. Durch ständige Indoktrinierung wurden die Menschen vom Denken zugunsten von Glauben abgehalten.“ Doris Wolf  ….

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